MOOC: ¿Aprendizaje líquido para una sociedad líquida?

Agosto, 2020

Marcia Alicia Trejo Silva[1]


Resumen
La sociedad líquida se caracteriza por la fluidez y brevedad de sus relaciones, las cuales en cuanto se vuelven desagradables o demasiado comprometidas, optan por la ruptura. En consecuencia, sociedades líquidas requieren formatos distintos de educación y los MOOC (Masive open online courses) parecen ser la opción adecuada para ellas.

Palabras clave: MOOC, sociedades líquidas.

 

A veces, la historia solo puede definir a posteriori las fechas que la han transformado y agosto de 1991 es el ejemplo perfecto. En ese mes la World Wide Web sale de las fronteras del CERN (Centro Europeo de Física de Partículas) para volverse pública. En la búsqueda de compartir información, la vida de millones empezó a cambiar.

Hoy a casi treinta años, la cotidianidad de una parte importante de la humanidad no ha terminado de experimentar las consecuencias que la web trajo en su existencia y en la del planeta entero.

Internet constituye, sin duda, una revolución tecnológica, en tanto que esta última un proceso que ocurre cuando se introduce una o varias tecnologías nuevas. Su impacto ha tocado los más diversos y profundos niveles de las sociedades.

Por supuesto, la educación no escapa a este proceso, viéndose propulsada por la nueva tecnología. No obstante, hablar de todas las modificaciones sería inabarcable en estas páginas, por lo cual nos centraremos exclusivamente en los MOOC.


Sigamos la senda digital…

Los MOOC (Masive open online courses) son cursos abiertos y masivos en línea. Christian Queinnec nos dice que “son aprendizaje a distancia acompañado de evaluación que también es esencialmente remoto, asociado a redes sociales que favorecen el intercambio entre estudiantes (Vadillo, 2016: p. 3).

Desde 2012, año de su popularización, su crecimiento ha sido impactante, llegando a involucrar a millones de personas en todo el mundo. La entrada de las unidades más prestigiosas para impartirlos les aporta una seriedad y solidez teórica y académica inigualables.

De acuerdo con Guadalupe Vadillo (2016), los MOOC se caracterizan por la presencia del trabajo individual y colectivo, son los participantes quienes redireccionan el curso a partir de sus aportaciones, en ellos el docente es uno más de la red de aprendizaje y el conocimiento es resultado de una construcción colectiva. El esquema tradicional de educación se fragmentó y tuvo que acoplarse a las nuevas tecnologías.


Debido a que –con frecuencia- hay personas que ingresan a los MOOC para navegarlas antes de tomar una decisión sobre si inscribirse y finalizar determinado curso, ello desemboca en un nivel de deserción importante; además de que su gratuidad puede contribuir al no establecimiento de un compromiso por parte del estudiante.

Por lo anterior, Vadillo (2016) sostiene que para abatir esta deserción se requiere de la construcción de experiencias de aprendizaje, es decir, ya no se trata únicamente de aportar conocimientos, sino de vincular emociones a ellas y, ciertamente la presión social motiva este aprendizaje.

Sin embargo, así como cambió la tecnología y sus aplicaciones, así también se transformaron las relaciones sociales, se volvieron líquidas y el cambio no parece reversible en lo inmediato.

Zygmunt Bauman sostiene que en  esta sociedad líquida las conexiones pueden y son disueltas mucho antes de que se vuelvan desagradables; las conexiones son relaciones virtuales “parecen estar hechas a la medida del entorno de la moderna vida líquida, en la que se supone y espera que las ‘posibilidades románticas’ (y no sólo las ‘románticas’) fluctúen cada vez con mayor velocidad entre multitudes que no decrecen, desalojándose entre sí con la promesa ‘de ser más gratificante y satisfactoria que las anteriores´(…) las ‘relaciones virtuales’ son de fácil acceso y salida. Parecen sensatas e higiénicas, fáciles de usar y amistosas con el usuario, cuando se les compara con la ‘cosa real’, pesada, lenta, inerte y complicada”. (Bauman, 2006: pp. 12-13).

En este mundo líquido las “relaciones de bolsillo” son llamadas así porque uno las guarda en el bolsillo y las saca cuando le hacen falta. “Una relación de bolsillo es agradable y breve, dice Catherine Jarvie, agradable precisamente debido a que uno es cómodamente consciente de que no tiene que hacer grandes esfuerzos para que siga siendo agradable durante más tiempo (..) una ‘relación de bolsillo’ es la encarnación de lo instantáneo y lo descartable”. (Bauman, 2006: p.38).

Dentro de este marco de relaciones sociales, los MOOC se vuelven una opción a la medida de la vida líquida, por varios motivos:

  1. El aprendizaje en los MOOC se incrementa al involucrar conocimiento y emociones, es decir, construir experiencias de aprendizaje. Las relaciones líquidas valoran la emoción, pero la positiva, la que revitaliza, en cuanto esta se torna negativa, es abandonada; al igual que sucede en estas plataformas que se enfrentan a un alto nivel de deserción.
  2. La presión social es un motivador importante para el aprendizaje en los MOOC y los que participan en ellos disfrutan de este aprendizaje invertido, en el que ellos son los que lo redireccionan a través de sus participaciones; asimismo, esta contribución entre pares aporta un sentido de comunidad. Dentro de la sociedad virtual, la “comunidad imaginada”, según Benedict Anderson, se refiere al “misterio de la autoidentificación con una amplia categoría de extraños con los que uno cree compartir algo suficientemente importante como para referirse a ellos como un ‘nosotros’” (Bauman, 2006: p. 51). Se trata de un “nosotros” aumentado, extendido, una identidad magnificada, la cual presenta importantes similitudes con el sentido de pertenencia que nace dentro de los MOOC.
  3. En los MOOC el docente se convierte en uno más en la red de aprendizaje (cierto que no es uno más cualquiera, porque es el encargado de dar guía, retroalimentación y dirección al curso), pero se acerca más a una estructura democrática del proceso de enseñanza y aprendizaje, a una construcción social del conocimiento, lo cual engarza sin problemas en esta falta de compromiso en mantener las relaciones que sostiene a la sociedad líquida.
  4. La duración de los MOOC es breve, lo cual funciona muy bien para estos habitantes de la vida líquida, que tiende a mantener relaciones cortas y desechables. Un MOOC no está diseñado para ser generador de relaciones a largo plazo, sino a enriquecerse en la movilidad y diversidad de aquellos que lo cursan.
  5. Los ciudadanos de la vida líquida pueden experimentar en este espacio la contradicción y paradoja que implica tener este impulso hacia la libertad, a la vez que no se puede escapar al deseo de pertenencia, y los MOOC lo aportan sin problema. Libertad de entrar, pertenecer, aportar, pero también de marcharse en cualquier momento; necesidad de pertenecer al grupo que forman los estudiantes de ese curso en particular y los grupos secundarios que pueden formar a partir de ello.
  6. Otro rasgo de esta vida líquida es que cuando “la calidad nos defrauda, buscamos la salvación en la cantidad. Cuando la duración no funciona puede redimirnos la rapidez del cambio” (Bauman, 2006: p. 82) y qué mejor que la enorme y creciente oferta de los MOOC.
  7. Para los habitantes de este mundo líquido la exclusión radica en la desconexión, no hay peor amenaza, entonces con los MOOC difícilmente podremos ser excluidos, porque se puede dejar uno para ir en pos de otro y otro y otro ad infinitum.


Conclusiones

El mundo líquido se mueve todo el tiempo al igual que sus habitantes, entonces toca a los desarrolladores de MOOC construirlos de acuerdo con los requerimientos actuales para incrementar la estadía de los estudiantes en ellos. Es decir, para que un MOOC sea útil debe adherirse a las necesidades de conocimiento y emoción fluidas de la sociedad actual, sin renunciar al rigor teórico-metodológico que las instituciones que los generan pueden aportarle. Los MOOC como opción educativa llegaron para quedarse, el cómo permanezcan es un reto que los desarrolladores y las instituciones educativas deben asumir, tal vez, líquidamente.

 

REFERENCIAS

  • Bahillo, Luis. (2019). Historia de Internet: cómo nació y cuál fue su evolución. 30 agosto 2019, de M4rketing Ecommerce Mx Sitio web: https://marketing4ecommerce.mx/historia-de-internet/
  • Bauman, Zygmunt. (2007). Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. México: FCE.
  • Pernías, Pedro y Luján Mora, Sergio. (s/f). Los MOOC: orígenes, historia y tipos. 30 agosto 2019, de Centro de Comunicación y Pedagogía Sitio web: http://www.centrocp.com/los-mooc-origenes-historia-y-tipos/
  • Vadillo, Guadalupe. (1 enero 2016). Masivos e íntimos: la presencia social en los MOOCS. Revista Digital Universitaria, Volumen 17, 1-9.

 



[1] Docente de Licenciatura de Comunicación y Relaciones Públicas, Campus Valle.

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